Espíritus, pólvora y pintura en el Museo del Prado: “El espíritu de la pintura” de CaiGuo-Quiang

Por: The Fine Art Collective

escrito el: 23, Oct 2017

• El artista chino CaiGuo-Quiang inaugura hoy el “Espíritu de la pintura”, que podrá verse hasta el 4 de marzo.

27 obras componen la muestra, ocho de las cuales fueron realizadas in situ en el Salón de Reinos, utilizando explosiones de pólvora controladas.

Cuando pensamos en el Museo del Prado solemos hacerlo con un cierto regusto a todo aquello que tenga que ver con la tradición y saltan a nuestra cabeza los grandes maestros de la pintura española. Pero la tradición clásica del Museo del Prado no ha impedido abrazar el Arte Contemporáneo en ocasiones y demostrar como ambos pueden y deben coexistir y dialogar.

dbb282f1-6d7d-1bc0-e955-a8d009afbe4b.jpg Vista de la exposición “El espíritu de la pintura”. Foto cortesía del estudio del pintor.

Ya lo demostró CyTowmbly, el primer pintor vivo que exponía en el Prado en 2008, con su muestra “Lepanto”, compuesta de 12 lienzos de gran formato que establecían un diálogo entre tradición y modernidad difícil de olvidar.

Pero esta no fue la única ocasión en la que la pinacoteca española contó con artistas contemporáneos y no dudó en coquetear también con otros más jóvenes con motivo de la inauguración de la ampliación del museo.

Artistas como Miquel Barceló - quién realizó una performance en el Casón del Buen Retiro-, el fotógrafo Thomas Struth, que se convirtió en el primer artista gráfico que expuso en la pinacoteca, o Cristina Iglesias, la escultora encargada de crear las Puertas de la ampliación, han entrado ya en la historia del museo.

Esta vez es el turno para CaiGuo-Quiang, como el primer artista contemporáneo que concibe obra inédita creada in situ en el Museo del Prado, y que inaugura hoy su exposición “El espíritu de la pintura”. Podrá verse hasta el 4 de marzo en la sala C del Edificio Jerónimos, tratándose de su primera exposición monográfica centrada en la pintura desde hace más de 30 años.

CaiGuo-Quiang aporta esa necesaria mirada de oriente a occidente que le falta al Prado, además de encajar a la perfección por su corpus pictórico en esa relación entre tradición y contemporaneidad.

A ello habría que añadirle que la figura del Greco, uno de los maestro más admirados de la pinacoteca, es una de sus mayores inspiraciones, lo que se refleja en algunas de sus 27 pinturas hechas con pólvora, - con una innovadora técnica en la que se sirve de este material para transformarlo en energía a través de su ignición- y ocho de las cuales se han realizado en el Salón de Reinos.

Parte del proceso de creación de las obras de CaiGuo-Qiang.

Este lugar especial anexo al Prado, se ha convertido durante las semanas anteriores en su estudio, produciendo allí estas 8 piezas inspiradas en la memoria de este espacio palaciego y en un diálogo con los maestros antiguos del Prado. Cai pretende así evocar los fantasmas de los artistas del pasado como Velázquez.

Esta residencia artística en el Salón de Reinos culminó la semana anterior con la creación de la obra “El espíritu de la pintura”, una pieza de una escala monumental, - 18 metros de largo por 3 metros de ancho- y de otras siete obras creadas en el Salón de Reinos, y a las que se suman 19 realizadas en Nueva York.

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El espíritu de la pintura”, obra compuesta por 10 lienzos. Foto del Museo del Prado.

De hecho, la ubicación del espacio es tan vital para el artista que pidió al Museo que no se instalara iluminación adicional en el Salón de Reinos para crear sus obras y establecer un diálogo espiritual con los maestros del pasado. “El sol se pondrá y la noche traerá la oscuridad, como en el pasado. Es una hora excelente para que los espíritus aparezcan”, declaraba CaiGuo-Quiang al diario ABC hace ya meses.

El salón debe su nombre a que en él estaban pintados los escudos de los veinticuatro reinos que formaban la Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe IV y ya en el siglo XX se convirtió en un museo militar hasta 2005.

Todo ello le ha servido a CaiGuo-Quing para establecer un hilo argumental con sus obras elaboradas con pólvora y que metafóricamente siempre han contenido el hecho de utilizar esta sustancia violenta para crear armonía y paz.

Al uso de la pólvora en sus creaciones artísticas añade en sus producciones todo lo aprendido tras su paso por sus estudios de escenografía en la Academia de Teatro de Shangai, creando verdaderos espectáculos visuales con sus obras.

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El Salón de Reinos en el momento de creación del “Espíritu de la pintura” con la explosión de la pólvora controlada. Foto del Museo del Prado. La otra variante de la ecuación, la del Greco, debe entenderse en el contexto en el queCaiGuo-Quiang visitó la exposición «El Greco y la Pintura Moderna» en el Museo del Prado en 2014, y quedó tan impactado que le confesó al Director del Museo su peregrinación a todos los lugares clave de la vida del Greco. Ese fue el detonante para la idea de esta exposición.

El hilo que teje el argumento de la muestra es el concepto oriental “Qichengzhuan”, una fórmula compositiva usada en las creaciones literarias y musicales de la China clásica y que da lugar a las diferentes secciónes: Inicio ascendente, Desarrollo (cheng), Transformación (zhuan) y Unificación (he).

A estas secciones se añade que en la sala D se proyectará un documental de 20 minutos dirigido por Isabel Coixet para trasladar al espectador al proceso creativo y a la producción que ha llevado a cabo el artista para esta exposición.

Una de las obras principales de la exhibición es sin duda "Toledo" de, donde podemos sentir los paisajes alargados de las manos del Greco sobre la silueta de Toledo, los colores desconcertantes de sus atardeceres apocalípticos, incluso esa forma de dibujar las nubes, donde Cai ha querido ver palomas como las de la obra icónica “Pentecostés” del antiguo maestro.

21660967-e8ed-6f16-8385-7a0c52033fe7 (1).jpg Imagen de “Día y noche en Toledo, en sala de “El espíritu de la pintura. CaiGuo-Qiang en el Prado”. Foto © Wen-YouCai, cortesía de Cai Studio /

El resultado de este proceso único en donde el artista explora a través de la pólvora esa relación de dualidad entre el poder de la destrucción y la creación, la tradición y la modernidad y oriente y occidente, es una exposición que abraza a los contrarios y ensalza lo diferente.

Visitable, recomendable, pero no se olvide usted de ir acompañado de un buen formado “espíritu crítico”, que el espectáculo y la monumentalidad de las obras no te lo anule, porque no todo vale, aunque seas el Museo del Prado y juegues con fuegos artificiales.

Angélica Millán

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